lunes, 4 de febrero de 2008

Secuestro express de mi propio nombre

Ayer vi mi nombre en The Clinic. Y eso que no escribí ningún reportaje, ninguna carta al editor ni di ninguna entrevista.
Salí aludido. O sea, Ricardo Ahumada salió aludido, nombrado por ahí entremedio.
"Diálogo telefónico de un secuestro en Cerro Navia". Y ahí aparecía yo metido al medio.
Muy tranquilo.
Yo acá verseando en la red de redes, chateando, revisando el tiempo para mañana, mientras hay un hampón apresado por capturar una noche a un narco mientras se fumaba un 'marciano', pedir $15 millones a cambio, bajarse a $500 lucas, y que terminó detenido y sin el botín que pretendía. Ricardo Ahumada, tal cual.
Yo no me podía quedar así como así, antes que venga alguien a desconfiar de mí.
Por eso voy a ocupar este espacio para aclarar esto:
Si he secuestrado a alguien y, al mismo tiempo, pedido algo a cambio por su liberación, nunca lo hice por dinero. Fueron secuestros express, del express más express que puede significar la palabra. Y nunca con ese vocabulario. Por favor, si hasta me preocupo que éste jugo lleve todos sus acentos.
Más encima, los secuestradores del texto quedaron de giles y gracias a ese pasquín, que más lo que webié con comprarlo los dos días que me demoré en hacerlo, también como improvisados educadores de cómo NO debe negociarse un secuestro.

Y aunque yo lo abría hecho peor de repente (soy muy malo para negociar), mal jugado man.
Y antirreglamentario, en mala. No podis secuestrar a otro loco.
Viste que podis terminar siendo más vapuleado aún en Internet por un weon que le cuenta esto a los demás y que se llama igual que vo'h, pollo.

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